1. Recuerda nombres. Pocas cosas dejan una impresión más duradera en los jóvenes que tu habilidad de llamarlos por sus nombres. 2. Ponte en el nivel de los jóvenes. Ponte en una posición en la que puedas comunicarte ojo a ojo con los jóvenes. Preocúpate también, de que tu vocabulario sea fácil de entender por ellos. 3. Manda Tarjetas de Cumpleaños. ¿De quien reciben cartas los jóvenes? De la familia directa, parientes y amigos cercanos. Agrega tu nombre a la lista. 4. Invítalos a donde vas. Nunca vayas a ninguna parte solo. Pedirle a alguien que te acompañe le confirma que es valioso para ti, y es una oportunidad genial de compartir informalmente y de mostrarle el modelo de una vida cristiana. 5. Responde a las ausencias. Muchos jóvenes comienzan a faltar cuando sienten que no son necesitados o que son poco importantes. Cuando sigues comunicándote con ellos, eso les dice que son valiosos para ti y para el grupo. 6. Perdona y olvida. “El amor no recuerda los errores.” (1 Cor. 13:5) Si demuestras autentico perdón, animaras a tus jóvenes a hacer lo mismo. 7. Reconoce habilidades. Busca oportunidades para aplaudir a tus jóvenes. 8. Escribe notas de ánimo. A los jóvenes les encanta recibir e-mails. Mandales notas breves o postales. 9. Ofrece apoyo en crisis. Nunca eres mas necesitado que cuando tus jóvenes enfrentan problemas. Cuando tus jóvenes enfrentan embarazos no deseados, abusos, crímenes, muerte o rechazo, tu preocupación constante puede impactarlos por el resto de sus vidas. 10. Reconoce cambios de personalidad. Cambios abruptos en patrones normales de comportamiento pueden ser una señal que pide ayuda. No vaciles en demostrar tu preocupación. 11. Sigue con constancia las peticiones de oración. Pregunta por informes de progreso en cuanto a la oración. Esto les recuerda a tus jóvenes que te tomas en serio su vida espiritual y les ayuda a reconocer la provisión de Dios. 12. Usa el teléfono. Llama a tus jóvenes solo para decir “!hola!” 13. Anda a su “hábitat natural”. Tu presencia en su metro cuadrado es significante. Anda a eventos del colegio. 14. Abre tu casa. Ocasionalmente pide a tus jóvenes que vayan a tu casa, aparte de las actividades regulares. 15. Confronta con amor. La preocupación autentica dice a veces, “Me preocupo demasiado por ti como para dejar que eso continúe.” Tu disposición para tratar con tacto situaciones difíciles, revela la naturaleza real de tu compromiso. 16. Escucha. No necesitas todas las respuestas, solo dos oídos buenos para escuchar. 17. Responde Preguntas. La gente joven tiene problemas interpretando la mezcla de mensajes que reciben. Si te preguntan algo es porque ellos confían en ti, no tengas miedo de responderles honestamente, incluso en áreas sensibles. 18. Di “Te quiero!” Estas palabras no son nunca dichas demasiado a menudo, dilas personalmente, sinceramente y también individualmente. 19. Afirma el crecimiento espiritual. Alaba el carácter de Dios que observas se forma en ellos. 20. “Desenvuelve” Los dones de tus jóvenes. Cuando descubres el talento de uno de tus jóvenes, dale la oportunidad de explorar esos dones al trabajar contigo. 21. Espera lo mejor. La gente joven alcanzará tu nivel de expectación de ellos, entonces aumenta tu nivel de expectación y espera más de ellos. 22. Acéptalos como son. Los adolescentes viven un periodo de adaptación de la niñez a la edad adulta, y por lo tanto pueden actuar como niños o adultos en cualquier momento. 23. Concéntrate en sus intereses. Investiga los hobbies y pasatiempos de los miembros de tu grupo y muestra tu interés en ellos. 24. Se disponible. Infórmale a tu grupo que tu estas disponible para ellos cuando te necesiten (recuerda decirles cuando no estas disponible también). Te has perdido una oportunidad si es que ellos han sobrevivido las tormentas solos. 25. Rían juntos. No seas tan serio que pierdes momentos divertidos. 26. Cultiva las opciones de tus jóvenes. Crea momentos de ‘feedback’ (evaluación de tu trabajo) honestos y mantén una mente abierta. Dios puede querer que tus jóvenes te enseñen algo. 27. Se real. Tus jóvenes anhelan tener amistad con gente que tiene la suficiente confianza como para ser ellos mismos. 28. Habla primero. Iniciar una conversación puede ser difícil para alguien tímido o para un nuevo miembro de tu grupo. Hazlos sentirse importantes hablándole tú a ellos primero. 29. Da refuerzos positivos. Busca algo digno de alabar en cada uno de los miembros de tu grupo. 30. Mantén confidencias. Desarrolla una reputación de alguien que es confiable de contarle, incluso información confidencial. 31. Comparte las “buenas noticias”. Cuando tus jóvenes son la noticia, publícalas en la pared de tu oficina y deja que otros se enteren de sus logros. 32. Busca crear un refugio. Tus reuniones no deberían ser un campo de batalla para peleas personales. Dale una gran importancia y prioridad a la seguridad y aceptación emocional para cada uno. 33. Se digo de confianza. ¿Como esta tu historial de vida y tu consistencia? 34. Se un sirviente. La grandeza, como Jesús lo demostró, esta en el servicio. Tu grupo necesita verlo en ti. 35. Envía tarjetas. Cuando viajes manda postales acerca de tus experiencias a los miembros de tu grupo. Déjales sabe que estuvieron en tu mente. 36. Sonríe. Tu sonrisa expresa accesibilidad y acercamiento. 37. Cuida tu tono de voz. Es frustrante hablar con alguien que sus acciones demuestran que no esta interesado. 38. Apoya a través de la oración. Elige dos o tres miembros de tu grupo para orar por ellos cada semana. 39. Cuida tus palabras. El afecto real es a menudo ejercitado a través de las cosas que determinamos no decir. Comentarios despreocupados podrían dejar cicatrices duraderas. 40. Pega fotos de tus jóvenes en tu oficina. Pídele a cada miembro del grupo traer una foto de ellos en su lugar favorito. 41. Respeta. Este es un “principio boomerang”—da y recibirás de vuelta. 42. Tómalos en serio. Cualquier problema, no importa cuan pequeño pueda parecerte, es la gran preocupación de tu joven en ese momento. 43. Admite tus errores. No te engañes, somos generalmente los últimos en admitir lo que el resto ya sabe. 44. Evita conflictos entre la iglesia y el colegio. Crear arbitrariamente horarios que obligan a tus jóvenes a escoger entre la iglesia y el colegio es injusto. 45. Crea equipos de trabajo. Aunque estas para supervisar, sirvan juntos en las trincheras para construir amistad. 46. Invierte tiempo en ellos. No hay un substituto para solo estar con ellos. La interacción vida-a-vida es la esencia del discipulado. 47. Visítalos en sus casas. La pieza de tus jóvenes es su esquina del mundo, puedes aprender mucho solo mirando lo que esta en sus piezas. 48. Empatiza. Empatia es “sentir tu dolor en mi Corazón” ¿no es acaso esta la manera en que Jesús demostró su amor por nosotros? (Filipenses2:6,7) 49. Jueguen juntos. Si tu joven preferiría observar antes que participar, ayúdalo a descubrir la alegría de jugar, escoge actividades que envuelvan la participación total del grupo. |