¿Dónde van a estar tus jóvenes en 10 años más?
Muchos casados quisiéramos estar en estos momentos en España para adjudicarnos el $1.500.000 que el gobierno está ofreciendo por hijo nacido. Te debes preguntar qué tiene que ver esto con el ministerio juvenil. La verdad es que tiene mucho que ver. La razón por la cual el gobierno español está ofreciendo esta cantidad de dinero a los matrimonios es debido al bajo porcentaje de población joven del país, ya que descubrieron que al seguir con ese índice de natalidad anual, dentro de los próximos diez años el país podría entrar en una profunda crisis económica.
Esto me llevó a pensar en lo que está ocurriendo en la iglesia hoy en día. La mayoría de los jóvenes de nuestras iglesias al llegar los 18 años habrán abandonado sus congregaciones. Esto puede llevar a la iglesia a una profunda crisis. ¡Muchas de las iglesias están quedando sin jóvenes!
Esta es una de las razones por las que necesitamos ministerios juveniles efectivos. Cómo líderes juveniles debemos hacernos la siguiente pregunta: ¿Dónde van a estar mis jóvenes en diez años más?
La respuesta no es fácil, porque es un proceso, no un antídoto que te lo tomas hoy y en uno o dos días más hace efecto. ¡El ministerio juvenil efectivo y sano requiere amor, pasión y preparación! Del apóstol Pablo aprendemos como construir ministerios juveniles efectivos en nuestras iglesias locales. En sus cartas a Timoteo encontramos cuatro principios que nos pueden ayudar en esta tarea tan vital para la iglesia de hoy. 1. Pablo nos enseña que los padres deben ser ejemplos en la iglesia para tener ministerios juveniles efectivos. En 2ª Timoteo 1:5, Pablo destaca la fe que hubo en la abuela y la madre de Timoteo. Esto nos habla acerca del ejemplo que ellos fueron para él. La gran razón por la cual los jóvenes se van de las iglesias antes de los 18 años según INDEF, es causa de la inconsecuencia (o hipocresía) de lo los padres. Esto nos hace ver la necesidad que tenemos de asociarnos con los padres para tener ministerios juveniles efectivos. A veces pensamos que podemos afectar más a la vida de los adolescentes y jóvenes que sus propios padres, ¿No será una forma un poco orgullosa de pensar? Quizás, pero los ministerios juveniles efectivos trabajan asociados con los padres. ¡¡¡Esto es fundamental!!! Si no te asocias con ellos, ellos te traerán muchos problemas a ti y tú a ellos.
2. Pablo nos enseña que como líderes debemos amar a los jóvenes. No hay nada peor que ver a un líder juvenil, o pastor que no ama a sus jóvenes. Es increíble el amor que Pablo sentía por Timoteo que vemos en 2ª Timoteo 1:3-4. Eso es un ejemplo importante para los que lideramos jóvenes hoy. El amor es una necesidad elemental en el desarrollo del adolescente, por eso debemos aprender del experimentado pastor de jóvenes Jim Burns, quien dice que debemos fomentar el ministerio de dar autoestima a los adolescentes. Hace pocos días escuche decir a un amigo lo siguiente: “MTV y el Internet están captando toda la atención de los jóvenes, pero hay una sola cosa que estos medios no pueden hacer por ellos y nosotros si y eso es amarlos.” ¿Te gusta pasar tiempo con los jóvenes? ¿Te sientes cómodo con ellos? ¿Disfrutas de sus locuras?, ¿Sufres cuando ellos sufren? ¿Te alegras junto con ellos? Si tu respuesta es no, creo que es tiempo que busques otro ministerio. Si tu respuesta es sí, ¡¡Felicidades!! ¡¡Sigue adelante!!
3. En tercer lugar Pablo nos enseña que como líderes debemos creer en nuestros jóvenes. En 1ª Timoteo 4:12, Pablo le da el valor a los jóvenes que muchas veces la iglesia les ha restado. El apóstol sin duda creía en los jóvenes. Se cree que Timoteo era un veiteañero según los estudiosos, que más tarde llegó a ser el obispo de Efeso. Imagínate, quizás cuántos habían menospreciado al muchacho, solo por ser muchacho. Por eso fue que Pablo escribe “Que nadie tenga en poco tu juventud”. Junior Zapata en su libro “La Generación Emergente” (que por lo demás te lo recomiendo), cuenta la historia Vincent Van Gogh, un pintor excepcional… pero al cual sus lideres rechazaron por querer servir a Dios con su talento, la pintura. Por eso la próxima vez que se nos acerque un joven y nos diga que quiere servir al señor, no miremos su apariencia sino que pidámosle a Dios discernimiento para poder ver en él lo que Dios ve y ceer en él como Dios sigue creyendo en nosotros
4. En cuarto y último lugar Pablo nos enseña a animar a los jóvenes líderes. En 2ª Timoteo 1:6, el incasable misionero anima a Timoteo a vivir al máximo del potencial que Dios le ha dado. Los jóvenes necesitan mucho ánimo de parte de sus líderes. Comencemos a animar a nuestros jóvenes líderes y a reconocer su trabajo. Mark Twain decía: “Puedo vivir tres meses muy bien con un buen cumplido”. Es imprescindible el agradecer y reconocer el trabajo de los jóvenes. De hecho, es uno de los propósitos de las redes de líderes juveniles que se están formando Especialidades Juveniles, el animarnos unos a otros.
¿Dónde van a estar nuestros jóvenes en diez años más? Dependerá mucho de lo que hagamos con lo que Dios no ha confiado, los jóvenes. No olvidemos los principios ya mencionados que pueden ser vitales en nuestros ministerios juveniles: trabajar asociados con los padres, amar a los jóvenes, creer en ellos y animarlos constantemente. Así muchos Timoteos más seguirán marcando la historia de sus generaciones.
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